Posteado por: Pedro | 19 abril, 2011

Carne de altar

Hace unos días, una amiga escribe en Twitter:

“Me acaba de decir un compañero que soy carne de altar… aún me estoy recuperando, no sé si reír o llorar, ja, ja, ja”.

Mi primera reacción fue, como siempre, muy visual. Me vino a la cabeza el mostrador de una carnicería donde, como mi amiga, estábamos unos cuantos solteros expuestos tras las vitrinas, apilados entre casquería, carne picada y barras de chóped. Atendiendo, un carnicero rechoncho de mofletes colorados y frente a él, guardando la vez, una larga e interminable fila de carnívoros.

¿Qué te pongo guapa?”, pregunta el carnicero, cuchillo afilado en mano.

¡Nervioso, imbécil!”, contesta la primera clienta que, evidentemente, luce con orgullo su alianza de recién casada y que, en modo alguno, tiene interés en la oferta de carne de altar.

Y es que los que pasamos de la treintena, alguna vez hemos sido etiquetados, directa o indirectamente, con esta denominación de origen. Bien porque llevamos escrito en la frente: “¡quiero casarme ya!” o bien, por omisión, porque somos ese eterno soltero o soltera que colecciona complejos: de Peter Pan, porque nos resistimos a crecer; de Electra, porque buscamos a un novio y/o futuro marido que se asemeje a un padre o de Edipo, ídem pero buscando una mamá que nos quiera o nos soporte más de lo que ya nos ha aguantado la nuestra.

O esos nuevos complejos que acuño aquí por primera vez: de la Abeja Maya, porque llevamos ya unos años de flor en flor, venga a polinizar y polinizar, de capullo en capullo en el caso de ellas o sin terminar de deshojar la margarita en el caso de ellos. Aunque el peor de todos, es sin duda, el complejo del Mueble de Ikea, porque no hay Dios que nos entienda (ni con instrucciones) o no hay Dios que nos monte (y no me refiero precisamente a la destreza con la llave Allen).

Van pasando los años, hemos tenido alguna relación larga, alguna corta y no perdemos la esperanza. En mi caso, la verdad es que nunca he tenido la necesidad de firmar un papel para que mi pareja sepa que la quiero o para corroborar que ella me quiere a mí, pero claro, cuando el amor se acaba, volvemos al mostrador de la carnicería, esperando a un nuevo cliente o clienta que nos adquiera. Nuestros amigos, algunos solteros también como nosotros, se dedican a hacernos fichas técnicas, para tratar de servirnos en bandeja a la mesa de algún nuevo comensal y empezamos a oír eso de que se nos pasa el arroz. Y pensamos: ¡joder, si encima de que estoy rodeado de vegetarianas, tengo que andar pendiente del punto de cocción del arroz, creo que ni con Arzak de alcahuete salgo del mostrador!

Y que conste que al menos mis amigos, ponen todo su interés. De hecho, algunas veces hasta de manera involuntaria, como algunas semanas atrás, cuando quedé con dos de mis mejores amigos, un matrimonio fantástico, para tomar unas cervezas y mientras hablaba con ella, llegó una compañera de trabajo de él, nos presentaron y ¡se sentó a la mesa! Miré a mi amiga, buscando inquisitivo en sus ojos una respuesta a la presunta encerrona, pero su mirada me respondió que no tenía ni idea de qué iba la vaina. Pasamos una noche agradable y cuando nos despedimos, de camino hacia mi coche, previa colleja de ella a su marido, él negó que se tratara de una cita a ciegas. ¿Manía persecutoria?

Sigue pasando el tiempo, entramos y salimos de los carros de la compra porque nuestro nivel de exigencia está por las nubes, hasta que empezamos a bajar el listón porque como el perro del hortelano, ni comemos, ni nos dejamos comer. Llega el momento, en el que empezamos a pensar que FORNI-CAR es ese concesionario de coches que está a la vuelta de la esquina de la carnicería y nos resignamos a seguir esperando, porque aún nos queda el “amor propio”.

Poco a poco, vemos salir de la vitrina a nuestras amigas, sobre todo las que cuentan con las mejores pechugas, y a nuestros colegas con el solomillo más jugoso (por no resultar soez, pongo entre paréntesis la analogía con el rabo de toro). Pero el caso es que nosotros seguimos allí, con esa dichosa etiqueta clavada en el cogote: “OFERTA: carne de altar”.

¡Y luego están las madres! Bueno, en este caso, dejadme que personalice: y luego está mi madre. El otro día, disfrutando de mis sobrinos en el parque con mi hermana y mi cuñado, me acompañó al coche, me miró con ojos tiernos de madraza y me dijo:

Hijo, que te tengo que dejar colocado”.

Pensé para mis adentros que una de dos, o el tema de las pensiones está realmente mal y mi madre va a empezar a dedicarse al trapicheo o que su manía por el orden y la limpieza ha degenerado en un irreversible trastorno obsesivo compulsivo, es decir, volvemos al complejo del Mueble de Ikea. En resumen, lo tengo chungo.

Lo tengo decidido, como el movimiento se demuestra andando, he decidido quitarme toda la grasa, no vaya a ser que me vuelva correoso y duro como la suela de un zapato. Y voy a ver si el carnicero me coloca cerquita del nuevo género que ha entrado hace poco en la vitrina: dos buenos muslitos, con poco hueso, carne roja de corte fino y la pinta de ser muy tierna.

Por si acaso, me he guardado dos pastillitas de Avecrem en el bolsillo.


Responses

  1. muy bueno!!!! la imagen con la carnicería es total.
    El próximo será un post sobre relaciones y su paralelismo con los supermercados???? (ya sabes, “se te va a pasar el arroz” “no te comes un colín” “no mojas el churro”….)

  2. Tipos de carnes:
    de los 20 a los 30: carne trémula
    de los 30 a los 40: carne de altar
    de los 40 a los 50: carne mechada (por las mechas, todas son rubias)
    de los 50 a los 60: carne de cañón
    de los 60 en adelante: … ni hablamos … chsssssttss (algunos no lo saben …)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: